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– Información contextual de la página. Estos metadatos nos permiten indicar información que puede no quedar clara en el contenido. Por ejemplo, indicar el idioma permite a un navegador de voz (para invidentes) cambiar la pronunciación para leer correctamente el contenido.
– Referencia a otros ficheros. Todos aquellos recursos que necesite nuestra página deben estar referenciados desde la cabecera. Por ejemplo, archivos de CSS y JavaScript, el icono de la barra de direcciones, etc.
– Scripts y estilos. Si estos no se definen en un fichero independiente, se incluyen en la sección de cabecera para que estén disponibles en todo el documento y no tener que repetirlos.

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